Todavía recuerdo aquel memorable día, está tan nítido en mi mente que parece que hubiese ocurrido ayer. Todos y cada uno de los detalles de ese momento lo han convertido, no solo en lo más grandioso que me ha pasado en la vida, sino también en un terrible calvario. El amor es algo misterioso y más aún cuando es a primera vista, ¿no les ha pasado?
No era un día normal en la universidad, para nada. Desde tempranas horas se veía mucho movimiento de personas en los alrededores de Plaza Cubierta, pues una gran cantidad de ucevistas estaban ansiosos por recibir el tan anhelado diploma. Y no, lamentándolo mucho yo no era uno de esos afortunados. Estoy segurísimo que ese es uno de los momentos más esperados por los estudiantes desde que ingresan a esta casa de estudio. Luego de años de compartir con amigos y profesores, de pasar horas en la cola del comedor, degustar de una chicha bajo el reloj, descansar en tierra de nadie, estudiar en la biblioteca central, admirar las grandiosas obras en todo el recinto, después de todo eso y más, la euforia de gritar “nos graduamos” o “U U UCV” no tiene precio.
El Aula Magna es seguramente uno de los lugares más emblemáticos, allí donde cumples tus sueños y sientes que eres parte de un universo gigantesco. Justamente ahí, debajo de esas maravillosas nubes, la vi por primera vez. Al principio pensé que estaba soñando, todo a su alrededor estaba en blanco y negro, era ella la única que desprendía colores, la que le daba vida al auditorio entero. Su piel blanca, su cabello negro, su vestido rojo, todo, absolutamente todo me dejaba perplejo, sin palabras. En el fondo tenía miedo de que fuese algo efímero.
Estaba decidido a hablarle, necesitaba saber su nombre, escuchar su voz, algo. Tuvimos un cruce de miradas, fue instantáneo, pero a través de sus ojos vi todo con claridad; fuimos novios, amantes, esposos, con una familia, hasta envejecimos. A medida que daba un paso hacia ella, un sonido agudo en mi cabeza incrementaba su volumen, no lo entendía, era muy molesto. Finalmente estamos cara a cara, a escasos centímetros de distancia, sentía que flotaba sobre una nube, era una sensación de paz y confort. “¿Cómo te llamas?”, le pregunto sin titubear. Ella esconde su mirada sonrojada, pero en seguida me regala una sonrisa. Fue un momento perfecto. Después de unos segundos que se me hicieron décadas decide responderme. Pero ocurre algo, el fastidioso sonido no se detiene, sigue y sigue sonando en mi mente, no logro concentrarme en ella, ¿qué pasa? No entiendo nada… ¡Oh, claro! El despertador me está avisando que es tarde ya. Tengo que levantarme de la cama.
El primer párrafo engancha al lector. Usas un tema universal como lo es el amor. Inyectas cosas positivas de la Universidad, exaltando tú sentido de pertenencia. Buen uso de los tiempo, de los diálogos, la descripción te lleva al lugar de los hechos y el juego de interrogantes hace que el lector forme parte del relato. ¡Excelente!
ResponderBorrarEl segundo párrafo te hace crecer ese sentimiento ucevista, es muy fácil identificarse con el relato. Las preguntas son un buen recurso que le crea al lector la sensación de estar conversando directamente contigo.
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